Papel de los entornos virtuales de enseñanza y las nuevas tecnologías de simulación y entrenamiento. Javier Arias

1. Entornos de aprendizaje virtual
El aprendizaje en entornos virtuales a través de Internet presenta diferencias radicales en comparación con la clásica “educación a distancia”, consistente básicamente en libros de autoaprendizaje y otros documentos impresos, así como cursos por correspondencia y a través de la televisión. Los entornos virtuales permiten todos los elementos habitualmente asociados con el aprendizaje presencial en la facultad, el cual sigue siendo considerado como el estándar. En este sentido, los principales recursos educativos que proporcionan los entornos virtuales son: (1) acceso a material de aprendizaje permanentemente actualizado, tal como libros, artículos, imágenes y software adecuado, (2) disponibilidad de un profesor que lleva a cabo seguimiento personalizado, y (3) comunicación con los compañeros del grupo. Una ventaja particular de este tipo de entornos para los estudios relacionados con la salud es el fácil acceso a contenido multimedia (animaciones, audio o vídeos) que constituyen un complemento que facilita enormemente el aprendizaje de hallazgos diagnósticos y procedimientos. Dicho material puede asimismo ser incorporado con facilidad en las pruebas de evaluación, facilitando el componente integral en la misma así como el feed-back continuo y aprendizaje de los errores.
Los entornos virtuales de aprendizaje facilitan además la creación de redes integrativas y proyectivas entre las asignaturas básicas y clínicas en el actual diseño curricular médico. Esto sería especialmente útil para los estudiantes de primer ciclo que tendrían a su alcance una formación integral, con acceso directo a las consecuencias clínicas correspondientes a cada uno de los aspectos básicos que van incorporando, permitiendo enfocar adecuadamente sus dudas e inquietudes de conocimiento. Se trataría de una formación en temas fundamentales con un carácter que podríamos denominar “traslacional”.
El futuro del diseño curricular en ciencias de la salud debería comenzar a basarse en sistemas híbridos, sin renunciar al contenido presencial clásico, principalmente en forma de prácticas a pie de cama del enfermo, pero potenciando los entornos virtuales a través de internet como herramienta complementaria de mayor eficiencia en el aprendizaje y la evaluación.

2. Integración de las nuevas tecnologías en el entrenamiento profesional y asistencia al paciente.
Entrenamiento quirúrgico
En concreto, para los cirujanos, los cambios introducidos en el abordaje quirúrgico, los métodos de entrenamiento y las crecientes demandas de seguridad de los pacientes han forzado la necesidad de estrategias de aprendizaje fuera del quirófano. El entrenamiento basado en simuladores permite a los cirujanos practicar las técnicas en un entorno realista y seguro. Diversos estudios han determinado que las destrezas adquiridas con estos métodos virtuales redundan positivamente en las habilidades que son posteriormente mostradas en el quirófano con casos reales, pudiendo estar justificado el elevado coste que supone para los centros invertir en estos sistemas.
Cirugía robótica
En cuanto a la llamada “cirugía robótica”, en realidad debería hablarse de “cirugía asistida por ordenador”, puesto que no hay comportamiento autómata del dispositivo, sino que se limita a mejorar la comodidad y precisión de los movimientos del cirujano, al tiempo que añade visión en tres dimensiones del campo. Se trata de una tecnología cara y no imprescindible, pero, a juzgar por lo que ha ocurrido en USA, habrá que tener en cuenta la posibilidad de una demanda creciente de este tipo de tecnología por parte de los pacientes.
Telemedicina
Los avances llevados a cabo en las tecnologías de información y comunicación han llevado la asistencia médica a virtualmente todos los rincones del mundo. Por ejemplo, un cirujano puede ahora llevar a cabo una intervención desde fuera del quirófano y un fisioterapeuta puede monitorizar el progreso de un paciente sin necesidad de visitarlo. Dichas tecnologías no sólo ayudan a profesionales de la salud y pacientes, sino también a la población sana que busca información y prevención. Estos avances plantean retos importantes, sobre todo en lo que se refiere a los cambios en la relación médico-paciente, a la salvaguarda de los datos de carácter personal en las transmisiones y la atención a la creciente proporción de población en situación de dependencia. Todo este conjunto de ventajas y retos en rápida evolución es previsible que conlleve importantes consecuencias no sólo sanitarias, sino también sociales en un futuro próximo, para las que conviene estar preparado.